La
música y el
sonido nos acompañan durante toda nuestra vida. Desde que nacemos por medio de canciones de cuna y posteriormente vamos adquiriendo nuestra identidad sonora.
La especificidad de la
Musicoterapia reside en que el Musicoterapeuta utiliza como herramienta de trabajo el lenguaje sonoro con fines terapéuticos de la misma manera que otros tipos de terapias utilizan el lenguaje hablado.
En la actualidad hay Musicoterapeutas trabajando con personas de todas las edades: bebés, niños, adolescentes, adultos y ancianos; en diversos campos: discapacidades (físicas, neuromotoras, mentales y sensoriales), salud mental, educación, rehabilitación, medicina (obstetricia, cuidados paliativos, oncología), adicciones, psicoprofilaxis, geriatría, prácticas preventivas y comunitarias, entre otros. (
www.musicoterapia.org.ar)
El discurso sonoro de cada persona (al igual que la palabra) representa un saber inconsciente: ¿Qué cantamos? ¿Por qué cantamos? ¿Por qué no cantamos? Estas cuestiones, mediante un vínculo terapéutico, pueden llevar a un sujeto a encontrar las causas de su malestar y abrir los caminos necesarios para acceder a la salud y al deseo.